Sonrisas y llantos, alegrías y tristezas

kids(Por Micaela Peppino)El tercer domingo de agosto se conoce por festejar y regalar. Muchos niños recibieron regalos pero muchos otros ni pensarlo.
El sol asomaba en el horizonte y ya se sentía que iba a ser un día maravilloso, aunque un poco fresco. Los niños se levantaban el domingo 21 de agosto sabiendo que iban a recibir un regalo. ¿Y que más lindo que recibir un regalo?
Algunos padres trabajaron mucho para que su hijo obtenga un presente ese día, pero una sonrisa vale más que muchas horas extras en el trabajo. Ese día el Parque España se llenó de familias que, llenas de alegría y regocijo, querían compartir la felicidad del momento, muchos niños jugaban con juguetes y muchos sólo compartían el momento. Los vendedores ambulantes estaban como si fuera Navidad, ya que ellos también recibieron el regalo de poder trabajar mucho. Ya pisando la tarde y el sol escondiéndose, el parque se fue deshabitando, todos volvieron a sus casas a seguir jugando y riendo. Probablemente los niños jueguen mucho tiempo con ese juguete que recibieron. Llegó la noche, a comer y a dormir, mañana será un nuevo día para poder disfrutar de los regalos y de la felicidad que acompañan ellos.
 
Esa es la parte feliz de la historia, pero hay una historia paralela, que habla de los chicos que no tienen regalos, ni ropa, ni comida, es una historia que merece ser contada. El sol saliendo entre la madrugada y la mañana, los niños que tienen que trabajar en las calles acompañando a sus padres o solos, se levantan como todos los días para poder sobrevivir un día mas. Ellos no saben si es día del niño o su cumpleaños, sólo saben que tienen que trabajar como siempre porque, si no, probablemente ese día no coman.
 
Con la mirada soñadora y un tanto envidiosa, miran a los demás niños y se preguntan ¿cuándo tendré día del niño yo? Lo único que pueden tener de ese día son las cajas de cartones que envuelven los regalos, ya que la recogen para juntar un poquito más de plata. Me encuentro caminando hacia el parque cuando un niño de ocho años cargando su camión de juguete, mira a un niño indigente, y le pregunta a su padre: “¿Papá ese chico no tiene día del niño?”. El padre desconcertado y sin tener otra opción le dice: “No hijo, por eso siempre te digo que tenés que aprovechar todo lo que te damos, si te ponemos comida en la mesa hay que comerla toda porque a mamá y papá nos cuesta mucho que vos tengas día del niño y que puedas alimentarte bien”. Yo me quedé sorprendida y probablemente ese niño y su padre también. Pero más sorprendido estaba el chico que pasaba en su carro con su familia, juntando las cosas que dejaban los demás porque sus ojos se abrían cada vez más cuando se acercaba a un tacho de basura esperanzado de que haya un rastro de algún juguete.
 
Como dice la canción de Ataque 77 “Cartonero”, que refleja la realidad que muchas personas hoy les toca vivir: “En la calle yo me recibí en el arte de sobrevivir, revolviendo basura juntando lo que este sistema dejó para mí y a los que manejan el país, a esa gente le quiero decir les propongo se cambien de lado un momento y a ver si se bancan vivir mi vida de cartonero”.
La mayoría de las personas no ve las dos historias, porque la más triste y dolorosa refleja realmente nuestra sociedad, cada vez hay más niños en situación de calle y cada vez son mayores los números que indican que no estamos bien. Hoy, en 2016, hay cientos de niños que no festejaron su día del niño. Los años próximos, ¿cuántos más van a tener que pasar por esta situación?

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